Estudió
en la Facultad de Medicina en la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos entre
1947 y 1950. Quería ser psicólogo.
Se inclinó por el sacerdocio
ingresando al seminario en Santiago
de Chile. Fue un brillante estudiante
y, como se hacían las cosas
en esa época, fue enviado a
Europa para complementar y proseguir
con sus estudios de postgrado, dándole
la oportunidad de estudiar en Bélgica,
Francia y Roma antes de ser ordenado
sacerdote católico en 1959.
Gustavo Gutiérrez Merino nació
en Lima. Su juventud la vivió
en los barrios pobres de Lima entre
las clases bajas de la sociedad limeña.

Siendo niño, mirando jugar
a sus amigos por la ventana de su
casa, también vio pasar por
la ventana de esa casa, a los sectores
marginados de su zona. Desde muy niño
estuvo afectado por una osteomielitis.
Toda su infancia debió guardar
cama y, de los 12 a los 18, movilizado
por una silla de ruedas.
Hablar de la teología de la
liberación, no se puede dejar
de lado a Gustavo Gutiérrez.
Nadie puede discutir que fue el primero
en usar el término. Fue su
expresión. La expresó
en el año 1967. Desde los comienzos
de esta nueva teología,- años
60 - el padre Gustavo Gutiérrez
fue una de las figuras centrales en
el movimiento de la teología
de la liberación. Su libro,
Teología de la liberación
Perspectivas aparecido en1971, es
estudiado como uno de los trabajos
centrales de la nueva teología
aparecida a partir del Concilio vaticano
II entre los años1962 y 1965.
En sus viajes tuvo contactos con
seminaristas de todo el mundo incluyendo
al colombiano camilo Torres, llamado
el “cura revolucionario”.
Cuando volvió a la Universidad
Católica, incorporó
los trabajos de filósofos,
escritores y poetas como Arguedas,
Marx, Vallejos y Camus . Ligpò
sus creaciones a los religioso examinando,
de esta manera, la existencia humana
y la presencia de Dios en el mundo
en que vivían sus estudiantes.
Mirando a su tierra, en todos los
lugares tomó conciencia de
la situación de los pobres
peruanos y su miseria. Dos semanas
antes del Concilio Vaticano II, en
Agosto de 1962, viajó invitado
a Chile por el obispo de ese país.
Se fueron a Buenos Aires para discutir
la situación latinoamericana
y el papel que debía llevar
la Iglesia en ella. Gutiérrez
propuso “una forma cristiana
del radicalismo que no simplemente
siguiera la corriente marxista”.
Los teólogos no llegaron a
un acuerdo, El padre Gutiérrez,
allí se estableció como
teólogo venerado en Latinoamérica.
Luego viajó a las de los teólogos
latinoamericanos en Petrópolis,
en Brasil el año 1964. Luego
el 67 a Montevideo el 1967 y la de
Chimbote, Perú en 1968.
En Chimbote, usó la frase
“teología de la liberación”
por primera vez y muchas de las ideas
discutidas allí quedaron reflejadas
en los documentos de Medellín.
En la Conferencia de Medellín
en 1968, sirvió como consejero
de los obispos.
En 1971, publicó Teología
de la liberación-Perspectivas
. Fue un éxito para un gran
sector y un tema para discutirlo –
la verdad es que no gustó –
entre los movimientos conservadores
de la Iglesia. Estos últimos
señalaban una tendencia marxista
para interpretar los evangelios. Este
movimiento conservador intentó
relegar a los teólogos de la
liberación hacia los márgenes
de la Iglesia, y en la Conferencia
episcopal de Puebla 1979, Roma escogió
todos los teólogos que participaron.
Los grandes teólogos clasificados
de radicalizados, como Gutiérrez,
Hugo Assmann, Pablo Richard e Ignacio
No ingresaron al seminario, Ellos
consiguieron pasar sus opiniones escritas
a unos simpatizantes dentro del seminario
y así tuvieron, marginados
y todo, un impacto en la conferencia.
El problema con Roma fue difícil
en los años ochenta. Un adversario
difícil por aquellos años
fue el Cardenal Joseph Ratzinger desde
la Congregación para la Doctrina
de la Fe.
El padre Gutiérrez debió
defenderse de las acusaciones de ser
marxista y de haber tasladado de la
fe a la política. En 1986,
el padre Gutiérrez respondió
con su ensayo, La verdad los hará
libres, una defensa de su teología
y su compromiso con los pobres.
Ha recibido distinciones como el
premio Juan Mejía Baca en Perú
y la orden de Caballero de la Legión
de Honor de Francia. En 1992 fue distinguido
por su alma mater, San Marcos, con
el título de Doctor Honoris
Causa. Es miembro, desde 1995, de
la Academia Peruana de la Lengua.
En 1998 ingresó como novicio
en la orden dominica. En 2003, junto
al periodista polaco Ryszard Kapuscinski,
recibió en España el
Premio Príncipe de Asturias
de Comunicación y Humanidades
en reconocimiento a su “coincidente
preocupación por los sectores
más desfavorecidos y por ser
modelos éticos y admirables
de tolerancia y de profundidad humanística”.
El padre Gustavo Gutiérrez
es uno de los grandes pensadores del
Perú y. su labor será
reconocida con la “Medalla Defensoría
del Pueblo”. Un reconocimiento
par un estudioso eterno.
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