Para que la globalización
produzca riqueza de manera equitativa
es necesario globalizar la solidaridad,
constata Benedicto XVI.
Así lo explicó este
viernes al recibir las cartas credenciales
del nuevo embajador de Perú
ante la Santa Sede, Alfonso Rivero
Monsalve, diplomático de carrera
que antes ha sido embajador en Bolivia,
Chile, Brasil, y Estados Unidos.
«Se sabe que el Perú
quiere hacer frente adecuadamente
al fenómeno de la globalización
aprovechando las oportunidades ofrecidas
por el crecimiento económico,
de modo que la riqueza producida y
otros bienes sociales lleguen a todos
de modo equitativo», comenzó
constatando.
«Los peruanos, como todos los
seres humanos, esperan también
que los servicios de salud atiendan
debidamente a todas las capas sociales;
que la educación sea patrimonio
de todos, mejorando su calidad a todos
los niveles», constató.
El obispo de Roma se hizo portavoz
de los peruanos para pedir que «frente
a la corrupción impere la integridad
que permita la acción eficaz
de las diversas instituciones públicas,
ayudando así a superar tantas
situaciones de hambre y miseria».
«Urge, pues, la unión
de intentos para hacer posible una
continua acción de los gobernantes
ante los desafíos de un mundo
globalizado, los cuales deben ser
afrontados con auténtica solidaridad»,
afirmó.
Inspirándose en Juan Pablo
II, su sucesor consideró que
esta virtud «ha de inspirar
la acción de los individuos,
de los gobiernos, de los organismos
e instituciones internacionales y
de todos los miembros de la sociedad
civil, comprometiéndolos a
trabajar para un justo crecimiento
de los pueblos y de las naciones,
teniendo como objetivo el bien de
todos y de cada uno».
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