| Nombres y Apellidos | Nombre MCI | Nº Ingreso | Fecha de profesión | Fecha de fallecimiento |
| Avelina Espada Mercado | Catalina de Jesús | 7 | 2 de setiembre de 1925 | 14 de setiembre del 2002 |
| Natividad de María | 430 | 23 de diciembre de 1957 | 11 de Junio del 2002 | |
| María de los Angeles | 515 | 12 de febrero de 1962 | 10 de octubre del 2002 | |
| Josefa del Carmen | 138 | 28 de setiembre de 1934 | 21 de febrero del 2003 | |
| María del Agnus Dei | 355 | 25 de octubre de 1954 | 10 de julio del 2003 | |
| María de Loyola | 251 | 2 de febrero de 1948 | 3 de agosto del 2003 |
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Josefa
del Carmen Zegarra
Comenzó su Noviciado el día 8 de septiembre de 1932. Haciendo su primera Profesión el 28 de septiembre de 1934. Durante su noviciado y primeros años de joven profesa, realizó trabajos pastorales de catequesis, atención a los pobres que asistían a los comedores populares, portería, contabilidad, clases, y colaboró en la primitiva imprenta donde Nazaria Ignacia iniciaba sus dotes de escritora, con la publicación de algunas revistas. Ella la eligió como secretaria al observar su facilidad, vuelo e imaginación para la redacción. En 1938, Nazaria decidió llevarla consigo, como secretaria suya a Argentina. En mayo de 1939, llegó a España, acompañando a la Fundadora, para quedarse en ella durante 36 años. Tenía en ese momento 22 años. Nazaria Ignacia recibió sus votos perpetuos, el 8 de diciembre de 1939, en Madrid. Al regresar la M. Fundadora a América en octubre de 1942, quedaba al frente la fundación de España, M. Carmela Cano, peruana, y M. Josefa fue su apoyo incondicional; responsabilizándose definitivamente de la Provincia de España, a la muerte de M. Carmela en 1945. Desde entonces todo dependió de ella, como superiora de la casa primero y poco después como Delegada Provincial y Maestra de Novicias. En 1958 fue designada Secretaria General del Instituto, y en 1961, recayó sobre ella el nombramiento de Superiora General, siendo así la segunda Superiora General del Instituto, después de la Fundadora. Reelegida por segunda vez rigió el destino del Instituto de 1961 a 1974. A partir de esa fecha pidió seguir su misión en América Latina, desde su clara opción por los pobres. Fue en esta ocasión destinada a Perú, y después a México como Superiora Provincial, donde permaneció hasta el 8 de febrero del 2000. En esa fecha regresó definitivamente a España, siendo destinada a la Casa de Ejercicios de Villa San Pablo, en Madrid. Su regreso a España, que asume en obediencia, estará marcado por el dolor, ya que la enfermedad va minando su vida, hasta el desenlace final, en la fecha mencionada 21 de febrero de 2003. Estos son los datos fríos y estadísticos de una vida apasionada. Los testimonios que nos llegan darán cuenta del resplandor de su figura. Le tocó vivir como Superiora General, todos los avatares del Concilio Vaticano II, y en fidelidad a la Iglesia, trató de ir adelante de la obligada y requerida "renovación y adaptación" de la Vida Religiosa. Audaz, sin miedo al riesgo, mar etapas" como ella decía quiso ser respuesta a los lineamientos de la Iglesia, y a la exigencia del carisma. Llevó a cabo en el mismo tiempo la renovación y adaptación del Instituto y la extensión y universalización del mismo, en esos tiempos difíciles, abriendo nuevos cauces, en América, Europa y Africa. Durante su gobierno, como Delegada de España, y después General abrió más de 70 presencias o misiones, extendiendo el Instituto a 18 países. Fue también en ese tiempo, 1962, cuando asumiendo los diversos intentos llevados a cabo por otras madres, de dar forma a las "Misioneras Ocultas" iniciadas por la Fundadora, promovió la fundación de las "Misioneras Se-glares de la Iglesia". Llevó a término el cierre del proceso de canonización en Roma de la M. Fundadora, ya iniciado por la Madre Victoria Vallejos, Segunda General del Instituto. Alentándolo con eficacia, hasta lograr su objetivo, con la Beatificación de Nazaria Ignacia en 1992, siendo Superiora General la M. Auxiliadora Pérez Beltrán. Fiel a la Iglesia y fiel a la historia, clarividente, afianzó la opción por los pobres, abriendo la senda de la línea liberadora de la Congregación, en fidelidad al Vaticano II. Y a partir de su decisión por América Latina, le cupo la suerte de estar presente en el surgimiento de "la Iglesia de los Pobres", al lado de los Obispos comprometidos con ella, apoyándola desde la misión del Instituto. Su calidad humana, vital, abierta a la vida, gozosa y serena, madura y afectiva, prodigaba a todos un amor fuerte y seguro, por el que nadie quedaba indiferente después de conocerla. De profundas convicciones, vivió su vida religiosa fundamentalmente en cargos de responsabilidad, gobierno y formación de la Congregación, desde una lectura permanente de la realidad, arriesgándose en su respuesta a la historia; comulgó con la teología de la Iglesia, abierta siempre a la utopía y al futuro. Su profunda vida interior, fue para todos paradigma de una vida contemplativa en la acción. Forjadora espiritual, nos dejó como Maestra de varias generaciones, una estela de luz, de fidelidad, compromiso y amor a la Iglesia y al Reino de Dios, que fue su constante latido. Mercedes García-Gutiérrez, mci |